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Descubriendo los seis mitos del Mindfulness

  • Por Lucas Burgueño
  • 5 diciembre 2016

Tras diversas investigaciones el entrenamiento en Mindfulness/Atención Plena se considera una propuesta válida empíricamente como herramienta para la psicología de la salud. Un abordaje para ser usado por los profesionales de la salud mental que integran en su práctica a la comunidad científica de la salud mental . Por otra parte, además de observarse mejoras clínicas con intervenciones basadas en Mindfulness (IBM), las nuevas teconologías como la resonancia magnética o la tomografía por emisión de positrones han permitido monitorizar el impacto de este entrenamiento en nuestra anatomía cerebral y su funcionamiento.  Pero ¿Qué es esto de la Atención Plena? y ¿Qué mitos le rodean?.

Podríamos decir que Mindfulness es la habilidad de permanecer presente momento a momento, con una atención plena, aceptación y amabilidad a los eventos tanto internos como externos, sin emitir juicios. Es importante decir que no se pretende desmerecer otras habilidades cognitivas como proyectar hacia futuro, o recordar información del pasado. No obstante mindfulness no es esto. Y esto sería romper el Mito nº0  donde se podría creer que practicar “Mindfulness (atención plena en el momento presente) es incompatible con planificar a futuro o recordar”.

Cuando uno habla de atención plena, meditación o mindfulness pueden ser varios los resortes mentales que saltan en quien todavía desconoce experiencialmente Mindfulness. A continuación me gustaría hacer contigo un paseo por los mitos o ideas estereotipadas con las que podemos tropezarnos sobre la atención plena y nuestra salud.

Mito 1: El orgullo del practicante o “Me voy a sentir especial y diferente a los demás al practicar mindfulness”. Cuando uno se acerca a prácticas “poco practicadas” o que no están en el main stream (corriente principal de pensamiento), pudiera parecer que alguien está  haciendo algo especial, y la trampa para caer en la comparación está servida… ¿Seré mejor que los demás si practico esto..? ¿o hago lo otro? ¿Seré mejor después que ahora…? … Siguiendo una tendencia de comparación y competitividad es muy fácil generar de nuevo otra forma de materialismo (simbólico) “ahora con esto… pero mañana será con otra cosa…“. Precisamente una de las pretensiones del mindfulness radica precisamente en lo contrario, el acercamiento humano a través de reconocer el sufrimiento que compartimos el común de los humanos. La psicóloga e investigadora norteameifcana Kristine Neff lo llama “humanidad compartida“. Lo que se busca  reducir precisamente es esa ilusión de ser tan distintos, diferentes o aislados… Esto también se trabaja por otra parte desde la práctica de mindfulness reconociendo el anhelo común de ser felices, o tener bienestar. En el fondo la práctica es más humanizadora, y esto es importante que esté presente en la misma.

Otra forma en la que me gusta referirme a este mito es el orgullo del practicante, en este vídeo te cuento mi experiencia –

Mito 2  “Los problemas desaparecerán de mi vida y voy a estar siempre feliz”
A algunas personas les gusta prometer/esperar que mediante estas prácticas su vida se transforamará radicalmente, o se convierta en un camino de rosas, donde los problemas, o el dolor emocional no existan. Esperar o prometer esto siento decir que dista mucho de la realidad, o al menos desde la psicología no se le puede atribuir un componente mágico/protector a este tipo de prácticas. Lo que si se les puede atribuir es una mayor auto-consciencia para poder observar cómo nos relacionamos con la vida, con las subidas y bajadas que llegan a nuestra vida, y desde ahí poder aprender (en la medida de lo posible) a gestionar los eventos internos (emociones, pensamientos, recuerdos…) y externos. Pero sin duda, los problemas en nuestra vida seguirán existiendo, llegando y marchándose. Igual que nuestra calma mental.

VIDEO FALSA PROMESA EN MINDFULNESS


Mito 3 “Hay que compartir el componente espiritual/cultural original para beneficiarse”
Si bien es cierto que las prácticas de atención plena / mindfulness tiene su origen en tradiciones espirituales o religiosas (p.e. budismo, hinduismo…), no necesariamente hemos de ser practicantes de las mismas para beneficiarnos de su Mindfulness. Desde occidente se ha realizado un precioso trabajo de secularización y adaptación, con instructores como Goldstein, Shalzberg, C. Trungpa, o Kabat-Zinn. Adaptar estas prácticas para darles un carácter laico a la vez que funcional en la vida de las personas es una labor clave para los instructores de Mindfulness y que siento nos apasiona cada vez más. Dado que no somos yoguis perdidos en las montañas las prácticas de atención plena se adaptan para poder ser practicadas en nuestra cotidianidad personal, familiar y laboral.
Mito 4 “Lo de dejar la mente en blanco es muy difícil”

VIDEO KARMA TENPA



No puedo estar más de acuerdo (pero sigue teniendo parte de mito) para empezar porque todavía no se ha encontrado a quien de una definición precisa de lo que es “la mente en blanco…”. ¿Es pensar en blanco? ¿Es olvidarse de todo? ¿Es ver una pared en blanco? Como te cuenta el monje budista Karma Tenpa en el vídeo dejar la mente en blanco es algo utópico pues en la mente siempre hay una corriente de pensamiento. Y precisamente una forma de trabajar la atención plena es “observar” esa corriente de pensamiento, sin ser arrastrada por el río. No obstante, lo que si es posible es tomar distancia de esa corriente de pensamiento, y poder comenzar observándola. Esta es una de las prácticas midnfulness que permiten gestionar el impacto emocional de los contenidos mentales. Pero lo de la mente en blanco… lo veo un poco negro…

Mito 5 “Esto le viene bien a todo el mundo” Este mito suele estar avalado precisamente por un exceso de optimismo. Desde la perspectiva de la psicología clínica, se utiliza el mindfulness como técnica con buenos resultados, pero hemos de ser sumamente cuidadosos en no convertir la práctica de mindfulness en dogma terapéutico o panacea. Pese a los datos positivos que mindfulness acumula en la investigación científica para diferentes problemas (ansiedad, depresión o estrés), hemos de cuidarnos mucho del “pan para todos”. El plan de trabajo ha de ser ajustado siempre al problema que presenta el cliente. Y no creer que porque el mindfulness haya mostrado eficacia para muchos problemas, ya lo podemos aplicar a diestro y siniestro esperando buenos resultados. Como se señala en el “Clinical Handbook of Minduflness” de F. Didonna, la utilización del mindfulness en terapia ha de partir siempre de modelo del problema ( lo que los psicólgos conocemos como formulación clínica) donde el mindfulness intervenga en las variables que mantienen del problema de la persona. Este matiz pequeño pero decisivo puede hacer una gran diferencia en la buena praxis de un psicólogo profesional.
Mito 6 “La atención plena / mindfulness es una evasión de la realidad”

Realmente y basándonos en algunos esterotipos pudiera parecer así, que cuando uno  practica la atención plena, se metiera en una burbuja, y se aislara del mundo. Pero esta forma de practicar el mindfulness va en contra de uno de sus principios: la aceptación de la experiencia. Lejos de buscar evadirse, lo que precisamente se busca con la práctica es entablar una relación más directa, más auténtica y natural con lo que ocurre. Lo que desde el enfoque de la terapia de tercera generación de aceptación y compromiso se llama reducir la evitación experiencial. ¿Para qué? pues para poder gestionar lo que nos ocurre más hábilmente. Digamos que uno primero deja que las aguas del estanque se calmen, para después poder ver claramente las piedras en el fondo, y después poder recolocarlas… De este modo, mindfulness lejos de ser una evasión requiere de una voluntariedad hacia relacionarnos más abiertamente con lo que (nos) ocurre, y aprender a hacerlo de una manera más amable.
Lucas Burgueño, psicólogo especialista en Mindfulness aplicado y docente en Máster Universitario (VIU) en Terapias Psicológicas de Tercera Generación.

Bibliografía científica  empleada para el artículo:
– Simón, V. &. G.,C.K. (2011). Aprender a practicar mindfulness (capitulo 5 ed.). barcelona: Sello editorial.
– Segal, Z. V., Williams, J. M., & Teasdale, J. (2006). Terapia cognitiva de la depresión basada en la consciencia plena: un nuevo abordaje para la prevención de recaídas.
Desclee de Brouwer.
– Didonna, F. (2011). Manual clínico de Mindfulness. [Clinical handbook of mindfulness.] (M. Castell Trad.). Bilbao: Desclée de brouwer.