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¿Qué sabes sobre la generatividad en la vejez?

  • Por Clicia Jatahy Peixoto
  • 3 agosto 2017

La generatividad es la bella capacidad que en general todos los seres humanos tenemos para transmitir a otras generaciones algo nuestro. Es uno de los lazos que unen niños, jóvenes, adultos y personas mayores.

Este concepto, dentro del campo de la Gerontología, se destaca por dar importancia a la persona mayor como propulsora de diversas acciones sociales. El énfasis está en la capacidad del sujeto en dejar un legado principalmente simbólico (valores, creencias) a los demás a través de la convivencia intergeneracional y/o un legado material (obras de arte, libros, música, etc).

Erik Erikson (2000) fue el primero en hablar de tal concepto en su teoría del ciclo vital. Inicialmente Erikson creía que la generatividad era predominantemente vivida y practicada durante la edad adulta, entre los 30 y los 65 años. Sin embargo, en los años 80 el propio autor reconoció que la generatividad tiene gran importancia también durante la vejez, denominándola “grand generativity” (Erikson, Erikson y Kivnick, 1986). Tal concepto legitima las diversas manifestaciones del deseo generativo de las personas mayores. Ese deseo se muestra a través de la ayuda a los demás, que también se expresa en la disposición para recibir ayuda, y por medio del interés y la preocupación en inmortalizarse al transmitir conocimientos y valores a las generaciones más jóvenes. En la práctica, los roles más comunes serían el de padres mayores, el de abuelos, el de amigos mayores o el de mentores.

Después de Erik Erikson la investigación en generatividad ha avanzado con teóricos como Kotre (1984) y McAdams y de St. Aubin (1992). Se puede percibir que la generatividad ganó relieve para los psicólogos de diversas áreas en la década de los 90 del pasado siglo XX. Estos investigadores se dedicaron a destacar la importancia de la generatividad para el desarrollo adulto en el siglo que empezaba. En la esfera social también se percibió el avance de la importancia de la generatividad. Parece que la transmisión entre generaciones y el bienestar de las futuras generaciones se convirtió en una “preocupación”, digamos, postmoderna (de St Aubin, McAdams y Kim, 2004).

Pasadas más de dos décadas de adormecimiento, la relectura de la teoría de la generatividad, se hizo a través del trabajo de Kotre (1984, 2004). Su énfasis está en la idea de un Yo que expresaría su resistencia a la muerte física a través de la generatividad. Sin embargo, la motivación principal para ser generativo no sería el miedo a la muerte, sino la mirada que pone el sujeto en el más allá, en lo que viene más adelante, las generaciones más jóvenes y en todo lo que sigue después de su muerte (Kotre, 1995). Kotre (1996) clasificó la generatividad en cuatro tipos: biológica, parental, técnica y cultural. Entre ellas hay un aumento en el grado de abstracción de la transmisión. La generatividad biológica es la más concreta y la cultural la más abstracta.
Por otro lado, destacamos las ideas de McAdams y de St. Aubin (1992) que son relevantes por la creación de un modelo que recoge siete elementos o facetas que describen el constructo de la generatividad (véase la figura de abajo).

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El modelo de McAdams y de St. Aubin (1992) añade, al modelo de Erikson (2000), el hecho de que la demanda cultural es un elemento más que puede provocar que el sujeto se sienta convocado a ser generativo. Definitivamente son muchos los caminos que posibilitan la acción generativa.
Además un aspecto de gran relevancia es que la generatividad puede ser una potente fuente de bienestar a lo largo de la vida (Zacarés y Serra, 2011). El comportamiento y la preocupación generativa, que fueron los aspectos más investigados cuando se habla de beneficios de ser generativo, proporcionan satisfacción, ganas de vivir, disposición para seguir activo y participativo. Tales beneficios son especialmente destacados cuando hablamos del proceso de envejecimiento.
La generatividad viene a describir tanto en el sentido de reto evolutivo en la adultez como en el de capacidad individual, la transmisión de un legado valioso para otras generaciones, sea a través del cuidado de los nietos, como cuidadores, en la participación cívica y política o en el voluntariado formal o informal, entre otras actividades (e.g., de carácter artístico). A la vez que la persona mayor se ofrece para este intercambio intergeneracional y presta un servicio a la comunidad también desarrolla mayores niveles de madurez psicológica y crecimiento personal. Eso posibilita que la persona mayor salga de su entorno más cercano y pueda aprender nuevas habilidades, ampliando su red social y desarrollando un nuevo propósito en la vida (Ehlman y Ligon, 2012; Kleiber y Nimrod, 2008; Schoklitsch y Baumann, 2012; Villar, 2012; Villar, López y Celdrán, 2013; Warburton, 2014).
Así que la próxima vez que pienses en la transmisión entre generaciones y en el legado que puedes dejar a los demás, recuerda que este es un ejercicio generativo que puede hacerte envejecer con más bienestar y con más satisfacción. Incentivemos pues, en nuestro entorno profesional y personal, la generatividad en sus más diversas formas.

Referencias

de St. Aubin, E. McAdams, D. P. y Kim, T. C. (2004). The generative society: an epilogue. En E. de St.Aubin, D. P. Mc.Adams y T. C. Kim (Eds.), The generative society: Caring for future generations (pp. 265-271). Washington, DC: APA.

Ehlman, K., y Ligon, M. (2012). The application of a generativity model for older adults. The International Journal of Aging and Human Development, 74(4), 331-344.

Erikson, E. H. (2000). El ciclo vital completado (Edición revisada y ampliada). Barcelona: Paidós. [V.O.: The life cycle completed. Nueva York: Norton, 1997].

Erikson, E. H., Erikson, J. M., y Kivnick, H. Q. (1986). Vital Involvement in Old Age. New York: Norton.

Kleiber, D., y Nimrod, G. (2008). Expressions of Generativity and Civic Engagement in a ‘Learning in Retirement’Group. Journal of Adult Development, 2(15), 76-86.

Kotre, J. (1996). Outliving the self, 2nd ed. New York : Norton
Kotre, J. (2004). Generativity and culture: What meaning can do. E. De St. Aubin, y D. McAdams. (Eds), The Generative Society. (pp. 35-51). Washington, DC: American Psychological Association.

Kotre, J. N. (1984). Outliving the self: Generativity and the interpretation of lives. London: Johns Hopkins University Press.

Kotre, J. N. (1984). Outliving the self: Generativity and the interpretation of lives. London: Johns Hopkins University Press.

McAdams, D. P., Hart, H. M. y Maruna, S. (1998). The anatomy of generativity. En D. P. McAdams y E. de St. Aubin (Eds.), Generativity and adult development (pp. 7-43). Washington, DC: APA.

McAdams, D. P., y de St Aubin, E. (1992). A theory of generativity and its assessment through self-report, behavioral acts, and narrative themes in autobiography. Journal of personality and social psychology, 62(6), 1003-1015.

Schoklitsch, A., y Baumann, U. (2012). Generativity and aging: A promising future research topic?. Journal of Aging Studies, 26(3), 262-272.

Villar, F. (2012). Successful ageing and development: The contribution of generativity in older age. Ageing and Society, 32(07), 1087-1105.

Villar, F., López, O., y Celdrán, M. (2013). La generatividad en la vejez y su relación con el bienestar:¿ Quién más contribuye es quien más se beneficia?. Anales de psicología, 29(3), 897-906.

Warburton, J. (2014). Intergenerational Programs and the Promotion of Generativity. Journal of Intergenerational Relationships, 12(2), 213-216.

Zacarés, J. J. y Serra, E. (2011). Explorando el territorio del desarrollo adulto: la clave de la generatividad. Cultura y Educación, 23(1), 75-88.

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